mar 10a. Ordinario año impar (Id=396)
Jesucristo no fue primero "sí" y luego "no". Todo él es un "sí"
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
1, 18-22
Hermanos: Dios es testigo de que nuestras palabras no son hoy "sí" y
mañana "no". Como tampoco Jesucristo, el Hijo de Dios a quien les
hemos anunciado Silvano, Timoteo y yo, ha sido un sí y un no; en él todo ha
sido sí, pues todas las promesas de Dios se han cumplido en él. Por eso el amén
con que glorificamos a Dios lo decimos por medio de él. Y es Dios quien a
nosotros y a ustedes nos fortalece en Cristo, el que nos ha ungido, nos ha
marcado con su sello y nos ha dado su Espíritu como garantía de salvación.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 118, 129.130.131.132.133.135
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.
Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum.
Tus preceptos son una maravilla, por eso
los observo. La explicación de tu Palabra es luz que ilumina y proporciona
instrucción a los sencillos.
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.
Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum.
Abro mi boca suplicando, porque ansío
tus mandatos. Atiéndeme y ten piedad de mí, como haces con los que te aman.
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.
Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum.
Asegura mis pasos conforme a tu promesa,
que la maldad no se apodere de mí. Muéstrame tu rostro radiante, enséñame tus
normas.
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo.
Fáciem tuam, Dómine, illúmina super servum tuum.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Que brille su luz ante los hombres, dice el Señor, que viendo las buenas obras
que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos.
Sic lúceat lux vestra coram homínibus,
ut vídeant ópera vestra bona et gloríficent Patrem vestrum.
Aleluya.
Ustedes son la luz del mundo
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
5, 13-16
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué
se salará? Ya no sirve para nada, sino para tirarla fuera y que la pisen los
hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada
en la cima de una montaña. Tampoco se enciende una lámpara de aceite para
cubrirla con una vasija de barro; sino que se pone sobre el candelero, para que
alumbre a todos los que están en
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.